Anna Anderson, la joven desconocida que afirmaba ser la Gran Duquesa Anastasia

Tras el estallido de la revolución rusa en 1917, se empezó una cruel cacería en contra de los Romanov con la intención de erradicar completamente a la familia imperial  del país y de esta manera evitar futuros intentos de la restauración del imperio. Fueron pocos los miembros de dicha familia que lograron salir ilesos a tales acontecimientos gracias a que lograron escapar o porque se encontraban fuera del país durante la sangrenta guerra.


Anastasia en 1914


Después de aquellos trágicos sucesos ocurridos en Rusia se había llegado expandir los rumores de posibles sobrevivientes de la familia imperial, el caso más sonado fue el rumor que hablaba de que Anastasia Románova había logrado sobrevivir a las ejecuciones lo que hizo que aparecieran varías jóvenes afirmando que ellas eran la gran duquesa Anastasia Nikoláyevna Románova, se cuenta que fueron al menos una decena de mujeres afirmando que su identidad se trataba de la verdadera Anastasia pero el caso que tomó más relevancia fue el de Anna Anderson.


Anna Anderson en 1922


La historia de Anna Anderson como Anastasia empieza durante la segunda década en Alemania, en 1920 fue internada en un hospital psiquiátrico después de haber intentado suicidarse desde un puente ubicado en Berlín, tras haberse rehusado  a decir su identidad la joven fue registrada con el nombre Fräulein Unbekannt (señorita desconocida). Posteriormente, la joven logro llamar la atención tanto de la prensa como de  la misma realeza cuando en 1922 empezó a afirmar que en realidad era la gran duquesa rusa de nombre Anastasia, quien supuestamente había logrado sobrevivir a la masacre, la noticia fue de tanto impacto social a tal punto que parientes y allegados de la verdadera Anastasia fueron a visitarla para corroborar que se tratara de la misma pero todos ellos la negaron argumentando que simplemente se trataba de una impostora posiblemente queriendo sacar provecho de algún tipo de reclamo de herencia. 


En el año de 1922 Irene de Hesse que era tía de Anastasia fue la primera pariente en visitarla personalmente en el hospital donde se encontraba internada, Irene que no había visto a Anastasia desde 1913 afirmó que esa joven no se trataba de su sobrina. Posteriormente la Gran duquesa Olga, quien fue hermana del Zar, fue a visitar a Anna Anderson en 1925 para corroborarse ella misma la posibilidad de que Anna Anderson sea en realidad su sobrina Anastasia, pero Olga simplemente negó su autenticidad. Además de Olga y de Irene otras personas cercanas a Anastasia fueron a verla personalmente como su niñera, tutor y algunas personas de su círculo social pero ninguno se convenció de que se tratase de la auténtica hija del emperador de Rusia.

Ernesto Luis que era hermano de Alejandra Fiódorovna contrató un detective privado con la intención de que investigara la verdadera identidad de Anna Anderson, los informes del detective declararon que Anna Anderson en realidad era una mujer de nombre Franziska Schanzkowska de origen polaco que había trabajado como obrera en una fábrica de municiones durante la primera guerra mundial. A medida que la historia tomaba fuerza, la mayor parte de los miembros supervivientes de la casa imperial decidieron firmar en 1928 un documento en donde se rechazaba formalmente cualquier tipo de parentesco con la joven Anna Anderson. Entre los principales miembros que firmaron la declaración estaba la gran duquesa Olga y la gran duquesa Xenia

En 1928, el caso había llegado hasta oídos de una de sus amigas cercanas de la infancia, se trataba de la Gran Duquesa Xenia Georgievna (Hija de Jorge de Rusia), en ese entonces Xenia se encontraba casada con Leed y residía en los Estados Unidos. Intrigada por la curiosidad, Xenia invitó a la joven Anderson a visitar su hogar con todos los gastos pagados, después de conocerla quedó completamente convencida de que en realidad era su amiga Anastasia, a quién no veía desde los 10 años de edad. Tatiana y su hermano Gleb, ambos hijos del médico de la corte, también fueron de las pocas personas que conocieron personalmente a Anastasia y que reconocieron públicamente a Anna Anderson como la gran duquesa de Rusia, además Andrés Vladímirovich, nieto de Alejandro segundo, también admitió creer la historia de Anna Anderson.

Franziska Schanzkowska 1913

A diferencia de las otras mujeres que afirmaban ser Anastasia,  el caso legal sobre la identidad de Anna Anderson se prolongó hasta 1970 y aunque su gran parecido físico era innegable nunca logró ser reconocida como la Gran Duquesa Anastasia de Rusia por falta de pruebas, no obstante, para muchos Anna Anderson era la verdadera Anastasia que había logrado escapar de alguna manera a aquellos trágicos acontecimientos, pero para la mayoría de los parientes y allegados de Anastasia simplemente se trataba de una impostora. Finalmente Anderson muere el 12 de febrero de 1984 sin nunca haber negado que  era la auténtica Anastasia Aleksándrovna Románova. La mayoría de pruebas de ADN que se realizaron posteriormente a su muerte no dieron resultados favorables que ayudasen a  comprobar la autenticidad de su identidad, pero se llegó a cuestionar por parte de los defensores de Anna Anderson que dichas pruebas estaban siendo manipuladas para no reconocer que Anna Anderson en realidad se trataba de la verdadera hija del Zar a causa de una posible conspiración. Con el pasar de los años la historia de Anna Anderson ha sido de mucho impacto social sirviendo como base de inspiración  para la creación de grandes obras, series y películas. 













Comentarios

Artículo Anterior Artículo Siguiente