La escena final de Taxi Driver (1976), dirigida por Martin Scorsese, ha sido objeto de innumerables interpretaciones y debates a lo largo de las décadas. Lejos de ofrecer una conclusión clara, la película nos deja con una sensación de inquietud y ambigüedad que perdura hasta nuestros días. Llegó un momento en la vida de Travis Bickle que tras aceptar su soledad como una especie de designio, por su mente pasó la idea de un acto suicida como su única salida. Esto lo dejó claramente escrito en una carta dirigida a la Joven iris: para el momento que recibas esta carta seguramente estaré muerto" esclareciendo un poco sus verdaderas intenciones que estaba a punto de cometer.
Al más puro estilo de Travis, su propio final ya la tenía designada a un propósito, su plan consistía en llevarse consigo mismo a alguien que él considerara merecedor de tal muerte, y en este casó su victima elegida fue el senador Palantine. Travis sabía perfectamente que no tendría escapatoria tras cometer el crimen. Posteriormente, su plan al ser frustrado por uno de los guardaespaldas, Travis tuvo que huir rápidamente del lugar. Siguiendo firmemente en su objetivo de querer convertirse en aquél aguacero que acabaría con toda la escoria de la ciudad, simplemente optó por cambiar de blanco, esta vez se trataba del proxeneta a quien le dio muerte en plena calle. Después se dirigió tranquilamente al motel que se usaba para el mismo negocio y realizó una masacre. Travis al encontrarse gravemente herido a causa del tiroteo, intentó darse un tiro para así dar por terminado su principal objetivo, pero al no encontrar armas con municiones que pudiese usar, sin remordimiento alguno, sólo se sentó en el sofá hasta que las autoridades llegaron.
Después del violento clímax en el edificio, donde Travis desata su furia contra los proxenetas y rescata a Iris, la película nos presenta un epílogo que parece contradecir todo lo que hemos visto hasta entonces. Travis, ahora convertido en un héroe mediático, regresa a su vida rutinaria como taxista. En un noche, y por azares del destino, Betsy aborda el taxi de Travis, quien ahora ella muestra un interés renovado hacia el protagonista. La belleza de Betsy reflejada en el retrovisor, bajo las luces tenues de Nueva York, sin duda alguna crean una atmosfera de gran valor artístico, logrando hacer sentir al espectador parte de la historia. Sin embargo, Travis solo muestra indiferencia sigue su camino, sumergiéndose en su propia soledad, a un mundo al que por mucho tiempo ya se había acostumbrado. Travis se aleja dejando a Betsy a las afueras de su apartamento, su imagen rápidamente se desvanece en su retrovisor tras alejarse del lugar. Mientras tanto, la ciudad sigue su curso, indiferente a las tragedias silenciosa que se desarrolla en sus calles, actos que desagradaban profundamente en el interior de Travis.
Independientemente de la interpretación que se elija, de aquél inolvidable final, la escena es un ejemplo magistral de cine. La dirección de Scorsese, la música de Bernard Herrmann y la actuación de De Niro se combinan para crear una atmósfera que resuena en el espectador mucho después de que terminan los créditos. Este final no es un desenlace feliz ni tampoco uno trágico al que el cine nos ha acostumbrado, simplemente se trata de un final más realista que nos deja con una sensación de melancolía, una reflexión sobre la naturaleza humana y la dificultad de encontrar conexión en un mundo cada vez más aislado. Travis Bickle, se convierte en un eco de la soledad, un recordatorio de que, a veces, la redención no es posible y la única opción es seguir el simple camino dentro de la inmensidad de la ciudad. Este desenlace puede dejar al espectador con algunas interrogantes que aparentemente no tienen una respuesta muy bien definidas. ¿La indiferencia de Travis se debe a que creyó que Betsy lo había juzgado erróneamente anteriormente, o simplemente se se había resignado a su soledad?. El final de esta trama puede que no ofrezca una respuesta muy bien definida, pero sin duda alguna, nos deja la sensación de una profunda reflexión sobre la naturaleza de la soledad y al mismo tiempo, la búsqueda de sentido en un mundo caótico a la cual Travis se enfrentó.
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